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La cruz del àrbol caìdo reposa en sumundo grisàceo de melancolìa,dejando entrever los rastros de los stress,que fueron caminos en la vida del GranHacedor.Yacen aplastados por la cruz infinita, quesiempre por encima nos corrige y nos castigaen su fe, matizados de reflejos marchitos.,que lùgubre marcara la nueva ciudad del cementerio. Un dia nos acogerà, marcandolos pasos del ente risueño de fè, granizadodel pètalo lloron, por la escarcha invernal.
Una noche cualquieraque sin darme cuenta siquieraen el pasado o futurome sacaron hermanos del cosmosvelocidad de la luz experimentea un quirofano abduci languidamentecual conejillo de indias parecìrealmente lo vivìdonde seres de plastico vìque diafanamente no morìme implantaron metales que me curaron todos los malesera algo divinal yo creoque con razon ya lo veoera una ayuda de hermanoque se le tiende una manogracias sueño real o quimeraque si hoy me sucedieraya creeria seguroque sin ser un guruseria como ningunoque cierto y agradecido de diosestare toda mi vida en posde regalarme al señor.